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El botox o toxina botulínica es un medicamento que tiene más aplicaciones que la de la eliminación de arrugas, también sirve para tratar problemas las migrañas, el bruxismo o la sudoración excesiva.

Sí, has leído bien, el botox es un medicamento. Y se llama toxina botulínica, botox es el nombre comercial más extendido.
Proviene de una proteína producida por una bacteria y ya en el siglo XVII había constancia de su existencia pero no sería hasta casi los años 90 cuando empezó a comercializarse tal y como lo conocemos hoy. En sus primeros usos tuvo más de 20 aplicaciones diferentes. Por ejemplo, en oftalmología se aplicaba (y aplica) para corregir el estrabismo. No es hasta el año 2004 cuando se aprueba en España con fines estéticos, hito que le da el mayor pico de su popularidad: la capacidad de paralizar los músculos de la frente para decir goodbye a las incómodas arrugas del entrecejo y las patas de gallo.

La toxina botulínica para tratar el bruxismo: dejar de apretar los dientes.

El bruxismo, conocido comúnmente como el rechinamiento de los dientes, es esa patología que provoca que desgastemos las pieza bucales y genera otras molestias como dolores de mandíbula, oído, cabeza, etc. Esto se produce al someter presión de manera inconsciente en el músculo masetero, es decir, al apretar los dientes superiores contra los inferiores, con resultados muy molestos para quien lo padece. Su causa principal está relacionada con el estrés. Pues bien, si el efecto del botox es el de evitar la contracción muscular, inyectando botox en el músculo masetero conseguimos paralizarlo para que no lo sometamos a esa fuerza constante, aliviando las dolencias de quien padece bruxismo. Los resultados son inmediatos (el tratamiento hace efecto dos semanas después de inyectarlo) y tienen una duración de entre 6 y 9 meses.

En el caso de la migraña, el botox se recomienda a quienes padecen migrañas crónicas y se usa como un tratamiento de mantenimiento pautado inyectando la toxina botulínica cada cierto tiempo. Aquí la toxina botulínica relaja el músculo temporal (lo que conocemos con la sien) reduciendo los estímulos sensoriales que llegan al sistema nervioso. Hay que destacar que el botox para la migraña no significa la curación de la patología, pero sí es un remedio muy eficaz, sobre todo en casos en que el dolor de cabeza es una consecuencia directa del bruxismo, porque el músculo temporal participa constantemente en la masticación.

Ventajas del botox o toxina botulínica en la migrañas o bruxismo:

  • Efectividad. La Toxina Botulínica es eficaz en un 90% de los casos.
  • Mínimamente invasivo.
  • Sin hospitalización ni anestesia.
  • Sin dolor.
  • Sin baja laboral.
  • Sin período de recuperación.
  • Resultados visibles a partir del tercer día de aplicación.
  • Además, tiene efectos estéticos de adelgazamiento de la mandíbula, ya que al atenuar la actividad del músculo masetero, éste vuelve a su estado original (las personas con bruxismo tienen hipertrofia en esta zona)

De manera funcional o estética el botox es ideal para Descubrir Tu Mejor Yo. Para más información pide cita o llámanos 633 706 319 – 954 445 113

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