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Casi todo el mundo sabe, más o menos, las ventajas que tiene para una paciente someterse a un aumento de pecho.

Las mamas son una parte fundamental de la feminidad, y su estética se ve muy afectada por el paso del tiempo y los embarazos. Tras una operación de pecho, mejora la autoestima, la calidad de las relaciones sexuales, y la figura de una mujer.

El aumento de pecho es una intervención hoy día muy segura, que se realiza con técnicas muy depuradas. Las prótesis son cada vez mejores, las cicatrices más pequeñas y casi invisibles con el tiempo, y los resultados prácticamente predecibles si se cuenta con la tecnología necesaria como los simuladores 3D.

Sin embargo, toda operación implica ciertos riesgos que hay que sopesar con los beneficios potenciales, y que las pacientes deben analizar y asumir antes de pasar por quirófano.

Es común que alguien llegue a la consulta y piense que el factor más importante de este tipo de cirugía mamaria es el tamaño. En cambio, hay otros agentes que influirán mucho más en la satisfacción del resultado de un aumento de pecho como:

  • la forma de las prótesis
  • la marca y el material de éstas,
  • el plano de implantación,
  • la calidad de la piel
  • la simetría inicial del pecho
  • la existencia o no de alguna malformación congénita como las mamas tuberosas
  • y, lo más importante: el grado de realidad de las expectativas de la paciente.

Aún con todo a nuestro favor, siempre existe una posibilidad de que existan complicaciones; te contamos las más frecuentes:

  1. Contractura capsular: siendo el riesgo más repetido en el aumento de pecho, solo se da en el 1% de los casos. Se produce cuando alrededor de la prótesis se forma una especie de tejido cicatricial, que en grados avanzados constriñe el implante y puede provocar dolor y palparse duro. Se soluciona con una nueva cirugía en la que se extirpa la cápsula. Hay prótesis que tienen garantías de contractura capsular y cubren el importe de las mismas si hubiera que reemplazarlas.
  2. Rotación del implante: cuando se eligen implantes anatómicos, puede que éstos se roten y mermen la estética del pecho. Casi siempre sucede por no seguir adecuadamente las indicaciones del especialista en el post-operatorio.
  3. Mala cicatrización: Aunque las incisiones son cada vez más pequeñas, puede que las heridas realizadas para la inserción del implante no sellen bien. Las personas más morenas tienen más riesgo de mala cicatrización. También pueden aparecer queloides, que son hipertrofias que se producen en las heridas y que pueden pigmentarse y dar síntomas como picores. Hay dispositivos que pueden utilizarse en las cirugías, como los sistemas no touch, que permiten hacer una herida mucho más pequeña y avalar la máxima esterilidad.
  4. Ptosis: Cuando se elige un volumen excesivo de implantes mamarios, se tiene mala calidad de la piel y además una edad avanzada, puede que el pecho se caiga de manera más acelerada por la simple ley de la gravedad. Esto puede solucionarse con una cirugía de mastopexia, en la que se recoloca el pecho a la altura adecuada.
  5. Rippling: Cuando la paciente tiene poco tejido mamario y elige una prótesis excesivamente anchas, puede que le aparezcan ondulaciones o pliegues en la piel. Para esto es fundamental hacer caso a las recomendaciones de la cirujana sobre el tamaño y el material de las prótesis en cada caso. Con B-lite, por ejemplo, que tienen un gel más cohesivo, es difícil sufrir rippling.
  6. Asimetría: Las exigencias después de una operación de mamas, se incrementan de manera muy significativa. Todas las mujeres, tenemos de manera natural, los pechos asimétricos. Sin embargo, cuando una paciente tiene inicialmente una diferencia volumétrica notable, hay que elegir prótesis de tamaño diferente para cada pecho, y puede que tras la operación, sigan sin ser exactamente iguales. En los primeros días del post-operatorio, puede que un lado del cuerpo se inflame más que el otro, causando mucha preocupación innecesaria que irá atenuándose paulatinamente.
  7. Hematomas
  8. Intolerancia a las suturas: Esta complicación se soluciona fácilmente con una detección precoz, para evitar la aparición de úlceras y heridas abiertas.
  9. Seromas: Consiste en una acumulación de líquido en la cobertura periprotésica y que se combate con antibioterapia y radiofrecuencia. Pueden colocarse drenajes supervisados por el equipo de enfermería, durante un tiempo prudencial, para favorecer la eliminación de líquido.
  10. Linfoma anaplásico de células grandes: es una patología que se está estudiando desde hace muy poco tiempo, menos asociada a implantes nanotexturados como las prótesis ergonómicas MOTIVA.

Si tienes alguna duda más concreta sobre tu aumento de pecho o necesitas más información sobre las beneficios y riesgos potenciales de la cirugía mamaria, puedes pedir tu cita gratuita con la Doctora Martínez Padilla en el 954 445 113.

¡En Aurea Clinic te lo contamos todo!.

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